miércoles, 30 de marzo de 2011

Cinco horas con Mario (Miguel Delibes)


Me encanta el teatro. Le da el toque verídico y humano que le falta al cine. El ver una actuación en directo hace que la trama sea más real y llegue a emocionar al público, o por lo menos eso es lo que a mí me llama la atención de las representaciones teatrales.

El otro día, fui a ver Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes. Natalia Millán interpretaba el papel de Carmen, la mujer de Mario, el protagonista, y Víctor Elías daba vida al hijo de éste. La obra es una producción de José Sámano, está dirigida por Josefina Molina y se representa en el Teatro Reina Victoria de Madrid.

Como muchos ya sabéis, este drama es un monólogo-diálogo de la mujer de Mario consigo misma y con éste, que aunque esté muerto a veces ella le trata como si se encontrara a su lado, como si nada hubiese pasado. Ella pasa toda la noche velando el cuerpo sin vida de Mario, hablándole, explicándole, reprochándole, desvelándole cosas que cuando éste todavía vivía ni hubiese podido imaginar.

Los temas principales de la obra son el miedo a la soledad, reflejado en Carmen, el sufrimiento por la pérdida de un ser querido, el cual podemos ver reflejado en cualquiera de los familiares de Mario y, en concreto, en su cuñada; también, la preocupación por el sentido de la vida, encarnada en Mario y en su hijo; y por último, el sentimiento de culpabilidad de la viuda del protagonista.

La adaptación de la obra al teatro está perfectamente escrita, los diálogos conducen bien la trama y se alternan momentos de parodia con situaciones más melancólicas.

El trabajo de los actores fue extraordinario, y aunque la obra no goce de un gran elenco, Natalia Millán y Víctor Elías no precisaban de nadie más para llenar el escenario. Ambos lo hicieron verdaderamente bien, pero sin duda, destacó más el personaje de Natalia debido a que el papel del hijo que interpretaba Víctor Elías era excesivamente corto y no dejaba ver demasiado el estilo del actor. Pero volviendo a Natalia Millán, decir que sabe perfectamente pasar de expresiones cómicas a momentos de verdadera desesperación y hace que cada uno de los espectadores pueda sentir en su propia piel el duelo interior que está sufriendo. Lo mejor de ambos actores es que en ninguno de ellos se han visto rasgos sobreactuación ni una interpretación exagerada.

La puesta en escena fue magnífica, una mezcla perfecta entre la iluminación, el atrezzo y los decorados. Las luces, sobre todo al comienzo de la obra, jugaron un gran papel para meter en ambiente al público, bajaron casi al mínimo la intensidad de los focos llegando incluso a la oscuridad total para luego pasar a enfocar con un haz muy potente de luz, la esquela de Mario. Durante el resto de la obra se mantuvieron de forma similar, casi sin ningún cambio en su intensidad. El vestuario era sencillo y propio de la situación y la época en la que se desarrolla la trama, trajes de luto y la forma de vestir de los años sesenta. Por último, señalar que, aunque los decorados no fuesen nada originales ni extravagantes, llamaban la atención, sobre todo el simular un ataúd con una persona dentro en medio del escenario. Todo lo demás eran sillas y objetos, como una máquina de escribir, para poder dar un poco de juego al papel de Carmen y que se pudiese desenvolver con naturalidad.

Creo que la obra en general es digna de disfrutar, ya que, no sólo es una de las más representativas de su autor, Miguel Delibes, sino que también se podría considerar como un homenaje a su persona, ya que falleció recientemente y es una persona que no debería caer en el olvido, ni él ni sus obras.

sábado, 19 de marzo de 2011

Cisne negro (Darren Aronofsky)


Con esto de la crisis y todo lo que ésta implica, se nos está privando de placeres como el de ver buenos largometrajes en unas condiciones óptimas, es decir, ir al cine. Y no suficiente con ello, nos vemos obligados a elegir entre películas con un reparto considerablemente bueno y un argumento aún mejor.

Sin ir más lejos, el otro día fui al cine, y tuve que elegir entre ver "El discurso del rey" y "Torrente 4", con la particular actuación de Santiago Segura. Al final no vi ninguna de las dos, fallos técnicos de  última hora, pero obviamente, si he de elegir entre ambas, me decanto por la primera. No tengo nada en contra del cine español, pero tengo bastante aprecio a mi tiempo y a mi dinero. En fin, bromas y opiniones a parte.

La reciente película que realmente me ha marcado y sorprendido, ha sido "Cisne negro", con la espectacular interpretación de Natalie Portman. Sí, mucho pensaréis, "otra vez con lo mismo… ya está demasiado vista…etc". Pero me parece que por una vez, es necesario corroborar, una y mil veces si hace falta, lo que dice todo el mundo. Este largometraje, pretende abarcar muchísimos aspectos, desde la ambición obsesiva de Nina (Natalie Portman), hasta la fuerza que desprenden cada uno de los bailarines en el nuevo remake sobre el que se basa el filme.



El principio es realmente espectacular, podemos vislumbrar una tenue figura, sobre un escenario negro, con un foco apuntándola de lleno. Es la princesa que será convertida en cisne (el cisne blanco) en la tan conocida obra "El lago de los cisnes". Nina, la que interpreta a la princesa, junto con un bailarín, que desempeña el papel del que la convierte en cisne, nos deleitan con el prólogo de este fantástico ballet. En la siguiente escena, la protagonista nos aclara que ha sido un sueño. La trama continúa en la escuela dónde Nina estudia danza. El director de la misma, está trabajando en un nuevo remake de "El lago de los cisnes" y tiene que decidir cuál es el reparto. Vincent Cassel, que interpreta el papel de este personaje, en la película, Thomas Leroy, es una persona que se aprovecha de la inocencia y la obsesión de Nina por conseguir el papel de la reina, y que hace lo mismo con cada una de sus estrellas de la compañía. Tras decidirse por Natalie Portman para actuar como la protagonista del ballet, ésta se obceca desmesuradamente en su nueva meta de conseguir llegar a ser la perfección personificada y ser capaz de irradiar la inocencia y la fragilidad del cisne blanco y, por otro lado, la sensualidad y la astucia del cisne negro. Todo esto, enmarcado en un ambiente de tensión y presión provocados por Leroy y Lily, su compañera y rival en la obra. El personaje de Lily, interpretado por Milena Markovna Kunis, más conocida por Mila Kunis, es de gran relevancia, ya que no sólo se muestra como la antagonista del largometraje, sino también como una válvula de escape para Nina, puesto que esta última es alguien reservado, presionado por su madre para hacer siempre las cosas correctamente y sin cometer locuras de ningún tipo. La figura de Erica, madre Nina, interpretada por Barbara Hershey, encarna la autoridad. Como buena ex-bailarina, sabe cómo es ese mundo y pretende proteger a su hija incluso llegando a sobrepasar ciertos límites, como su intimidad.

Poco a poco, la protagonista va perdiendo la cabeza, le cuesta distinguir entre la realidad y sus pensamientos, no es capaz de ponerse límites a la hora de trabajar, porque sabe que ante cualquier muestra de flaqueza, puede ser sustituida por Lily. Su director la sigue presionando y su madre no baja la guardia. Cuando se acerca por fin el gran día, la noche de la función, Nina tiene que forcejear con su madre, la cual había llamado al director de la compañía para decir que ésta se encontraba mal y no podría actuar esa noche. Cuando por fin consigue llegar a la escuela, se encuentra con su peor pesadilla. A punto está de ser desbancada en su papel, cuando aclara que está en perfectas condiciones para representar a la reina. Una entrada triunfal la que realiza en el primer acto, durante su función, aunque su cabeza no cesa de cavilar sobre los supuestos planes de Lily hacia ella, lo que la hace cometer un pequeño fallo que hará que pierda los estribos durante el descanso. De nuevo, su ambición y su lucha por este papel hacen que muestre verdadera sensualidad y picardía cuando interpreta al cisne negro, aunque, más  que una interpretación podríamos hablar de fusión. Cada movimiento, cada giro… hacen de ella alguien altivo y elegante, en definitiva, un cisne. Y para terminar la función, un épico final, la protagonista se desquita por fin de tanta tensión, de todas las alteraciones mentales y psicológicas que ha sufrido durante los ensayos, de todas las rivalidades y ambiciones y consigue ser libre.

Un argumento grandioso, con un final que puede interpretarse de varias maneras, según las opiniones que he escuchado. Lo que sí está claro, es que, si juntamos toda la trama con los juegos de cámara, el paso de primeros planos a planos generales y el uso de la cámara subjetiva para ponernos en el papel de la protagonista y hacer un intento de acercarnos a cómo ella está experimentando cada paso que da, convierten a Cisne negro en un thriller psicológico digno de admiración.




   Y para terminar, aquí os dejo con una frase de la película, en concreto de Leroy:
"La única persona que se interpone en tu camino eres tú misma, es hora de dejarla ir".

martes, 15 de marzo de 2011

Because the world is round, it turns me on

Caminos que no llegan a ninguna parte, sonrisas descontroladas, vidas separadas que se juntan. Hay muchas formas de matar el tiempo, de contar los días, de ver pasar las horas. Lo inesperado puede ser a veces la mejor forma de hacerlo. Nada tiene sentido, costumbres, casas, ciudades, lugares, contrarios los unos con los otros, que empiezan haciéndose de rogar y acaban provocando una ambición insaciable.

Mientras todo esto va sucediendo, el resto de la humanidad sigue con sus vidas, no se dan cuenta, siguen absortos en sus trabajos, en sus compromisos, no se paran a pensar en lo que son, en lo que realmente importa. Pero claro, qué van a pensar si en realidad, cuando de verdad lo entiendes, nada importa. Cada detalle, por minucioso que sea, se vuelve el doble de intenso, en cada aspiración notas como cada parte de tu cuerpo sigue su rutina, no los controlas tú, te controlan a ti, porque, de repente lo puedes ver todo desde fuera, tus manos son las de un extraño, ya no sientes el roce de la hierba en tus dedos, como si te hubieras liberado de tu cuerpo. Y cuando parece que ya no puedes perder más el control, te pesan los párpados y no puedes remediar cerrar los ojos, no estás cansado, pero tampoco te sientes con fuerzas para luchar contra el más minúsculo estímulo...todo parece volver a la normalidad.

Pero eso es una simple sensación, porque es a partir de ese momento cuando las pupilas se dilatan hasta cubrir totalmente el iris al reconocer que no hay más realidad que esa, que no puede haber otro presente más tangible que presenciar el ocaso admirando un gigante en forma de A, o atravesar aquel muro que separó dos mentalidades, ahora convertido en una exposición de talento artístico. Incluso pasear, de un lado a otro a la vez que millones de transeúntes, por un puente construido a base de huevo, se hace impensable, o poder observar el proceso de formación de artistas que relatan su evolución en lienzos.

Sólo unos pocos afortunados tienen esa oportunidad. Y menos mal que es así, porque no me gustaría imaginarme a un obseso del placer y de la ebriedad (menos a Mozart), paseándose por una ciudad sacada de un cuento medieval, o por una galería en forma pirámide, o por el lecho de muerte de millones de personas que fueron juzgadas y tratadas como a animales a punto de ser sacrificados y que su único lugar de salida era ``el sector Z´´, en general, por cualquier rincón que merezca algo más que una visión superficial.

Me consuela el estar segura al cien por cien de que he conseguido exprimir, hasta el más mínimo detalle, de cada sitio, de cada placer, de cada sensación, en definitiva, de estos últimos e indescriptibles días.

Pd: éste, es un ensayo que escribí el verano pasado a la vuelta de mi viaje de InterRaíl por algunas ciudades de Europa; ya que como dije en la entrada anterior, alguna que otra vez voy a inlcuir textos un poco más subjetivos sobre mí.

Dulce introducción al caos

Comenzaré por el comienzo, como dice el sombrerero loco.

Esto no pretende ser más un espacio dedicado a la actualidad cultural. Me explico, un sitio, o mejor dicho, una dimensión dedicada a actuaciones musicales, largometrajes o cualquier otro tipo de evento que tenga lugar ahora mismo; aunque, también, he de decir que en alguna ocasión no me podré resistir a incluir alguna que otra reflexión o ensayo, sobre temas que se salgan un poco de lo establecido en un principio, pero no demasiado.

Este blog es totamente público, así que, aunque la persona que publica las entradas sea una (yo, Paloma), aquí participáis todos, y la forma más directa posible que tenéis de hacerlo es comentando, por lo que os animo a que lo hagáis, tanto de forma anónima como poniendo vuestro nombre o apodo, lo que queráis.

Y bueno, ya no me extiendo más. Intentaré ser lo más constante posible y espero que os guste.

Un saludo.

Paloma.